Hey, traigo alergia. Será por haber dormido hasta las nueve? Bueno, me voy a bañar. Odio lavarme el pelo aquí en Cozumel porque nunca se seca y queda todo grifo y ondulado. Pero qué se le va a hacer, ni modo que no me lo lave nunca y lo traiga todo grasoso. Ahora soy caribeña.
Sí me puedo quedar en Cozumel para siempre. No me importa que sea un pueblito y que no tenga vida nocturna si al fin y al cabo ni salgo casi. Lo único que me importa de aquí, es que no hay horno crematorio y yo no quiero que me entierren cuando me muera (y antes de morirme, menos). El otro día que iba al Partenón, di vuelta por la farmacia Iza como siempre y cuando volví a voltear me encuentro con un grupo de buitres comiéndose un animal. Después supe que era un perro porque tenía cola y caninos, pero eso lo supe hasta el día siguiente, cuando ya lo dejaron solo. Ahí estoy de morbosa viendo la escena. Y muy Nat Geo saco mi cámara y empiezo a tomar video y encima, la muy tonta, abro la ventana para que se vea bien. ¿Qué se vea bien? ¡Que huela a todo lo que da! ¡Qué asco! El olor de la muerte me entró hasta el cerebro y volví a pensar que yo no quiero oler así. Quiero que me quemen. Es tan importante para mí que me hace dudar ante la decisión de quedarme aquí para siempre. Podrían llevarme a Cancún, supongo que ahí debe haber un crematorio, pero da la casualidad que tampoco quiero ser metida en una caja. No creo que permitan en el ferry que me trasladen muerta así nomás. La imagen de los buitres me persigue. De hecho lo que queda del perro sigue ahí, pero no volteo cuando paso. Y digo que entonces soy una falsa citando a Epicuro desde los 16 años con aquello de "La muerte, el más temido de los males, no es en realidad nada, pues mientras nosotros somos, la muerte no es y cuando ésta llega nosotros ya no somos" La escribí en la covacha de Río San Juan. Y ahora la puse en la biblioteca del Partenón. Pero mentiras. Lo peor es que pienso que cuando ésta llega, nosotros seguimos siendo. De otra manera, pero seguimos siendo. Que descanso eterno ni que nada. La rueda de Samsara, el eterno retorno, ve tú a saber pero me parece que no nos escapamos de ser.
Acabo de salir de bañarme y veo que viene llegando un cuarto crucero. Es el Celebrity Century. Se nota que estamos en temporada alta.
Bueno, me encanta estar escribiendo (quizá porque hablo poco), pero debo hacer otras cosas. Al rato vengo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario