La vida cambió de la noche a la mañana aquí en la isla. Me olvidé de mí por un instante, pero ya volví al ataque desde ayer. Y como siempre, a escribir. Por eso mis notas son schopenhauerianas, porque cuando estoy contenta no escribo. Este blog puede medir mis altibajos ¿cuántos días no escribí? Días en los que deje de introvertirme. Pero ya no es tan confiable desde que apareció twitter... ahí puedo dejar pequeñas notas y pensamientos y me desahogo, pero le hace grueso la competencia al blog.

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