Esta mañana, de paseo, con la gente me encontré; a los guardias, al conserje, y a los maestros saludé. Detrás de cada pupitre, muchos alumnos yo ví, y al salir de la clase me sentía muy feliz.
De esos días extraños que se dan a veces. De Schopenhauer a Viva la Gente, está de no creerse. Pero es que, la verdad, la verdad (lo nuestro, lo nuestro), hubo muchos momentos de sentido en esta mañana. Con mis alumnos, como siempre, muy padre. Tuvieron examen de Historia y les fue bastante bien. Cristal me escribió un mensajito navideño (yo debo escribir miles, por cierto). Tuve momentos lindos con Bety, con Andrea, con Jairo (hablamos de Nietzsche), con Polo, también platiqué con un escultor (me dijo que se llamaba algo así como Rans) que vi por la UNID (wow con la escultura de mármol que está haciendo) , con la Lic. Marisol, con Hazel en Mega... Cosas bonitas por todos lados, frases de aprecio. Batería pura! ¿Por qué no puede ser así todos los días? Las cosas buenas siempre están, pero mi alegría no.
Hoy es la posada del Partenón y sí quiero ir.

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