Acaba de irte de una vez por todas. Las promesas de que cuando tú llegaras se acabaría el mundo nunca las creí, pero la maldita esperanza...
De golpe y porrazo este año me topé con algo muy triste: Si le dieran a elegir, no hubiera crecido conmigo. Quién me manda estar pidiendo dedicatorias estúpidas.
No sé qué sigue. Pero o cambio o me voy de aquí, porque ya no me soporto.
Tampoco quiero decir ¡Bienvenido 2013! Porque ya no espero nada de la vida ¿triste? sí ¿cierto? también. O quizá espero mucho, espero que los que quiero me digan que me quieren como soy, que no me cambiarían. Que me aceptan así, rara, distinta.
Adiós 2012, año del dragón, año maya, año en que cumplí 56 y nací en el 56, año que me regresó a Monterrey, tierra que tanto daño me hace.
viernes, 28 de diciembre de 2012
viernes, 14 de diciembre de 2012
Con la misma piedra.
No hubo sorpresa alguna cuando te hallé. No, sí hubo. La sorpresa que da siempre cuando ves tus pensamientos escritos por alguien más yo los encontré en Schopenhauer y la vida se encarga de darme la razón una y otra vez.
Estamos en la era del desarrollo humano, de las palabras bonitas, del "Sí a la vida a pesar de todo", del poder de la mente, del yoga y del budismo, de amarnos a nosotros mismos, de las frases positivas y los posters de unicornios, hadas, playas, puestas de sol, arcoiris. Ay, cómo me gustaría que apareciera Schopenhauer y tenerlo de amigo en facebook. Claro que él no se metería... encima, facebook está lleno de mujeres y Arthur es misógino.
Yo no encajo en esta era. Debí haber vivido con los existencialistas.
Pero ahí estoy, pionera de facebook. Sin decir casi nada, porque si dices lo que realmente piensas eres un bicho raro. Sólo juego Astro Gardens.
¿Cómo decir que la vida es hermosísima? El escenario, como dice Schopenhauer, es precioso, eso que ni qué. Pero la obra que ahí se desarrolla no.
Ayer volví a sentir un viento helado en mi corazón. Todas las mamás y algunos papás pensamos "A mí me trataron muy mal en esto o en lo otro, yo a mis hijos jamás se los haré". Nunca sabes por donde va a brincar la liebre. A mi mamá yo le reclamo unas cosas y a mí ayer me dijeron que fue tan miserable su vida porque no fue nunca a McAllen en primaria (entre otras muchas cosas que les hice de tortura medieval), que por eso no tendrá hijos. ¡Dios! se siente una tristeza que te exprime el alma. Quieres borrar tu vida, volver atrás, hasta los catorce y, efectivamente, no tener hijos. No sacar a seres de la nada para traerlos aquí porque definitivamente ese fuerte instinto maternal no es más que un fuerte egoísmo. "Quiero un hijo para ser feliz y para darle amor porque eso me hace feliz". Un poco la explicación de porqué Dios creó a la humanidad. Claro, estamos hechos a su imagen y semejanza.
No hacía mucho lloraba porque otro de mis hijos me hizo sentir lo mismo, mi amadísimo, mi admirado hijo. Pero ya también él sacó a un ser de la nada. Tratará de hacer las cosas de manera diferente y le reclamarán otras cosas cuando ese niño crezca. No hay manera. Condición humana.
El árbol de la foto me recuerda que el escenario, en efecto, es una belleza. Amo loa árboles.
Estamos en la era del desarrollo humano, de las palabras bonitas, del "Sí a la vida a pesar de todo", del poder de la mente, del yoga y del budismo, de amarnos a nosotros mismos, de las frases positivas y los posters de unicornios, hadas, playas, puestas de sol, arcoiris. Ay, cómo me gustaría que apareciera Schopenhauer y tenerlo de amigo en facebook. Claro que él no se metería... encima, facebook está lleno de mujeres y Arthur es misógino.
Yo no encajo en esta era. Debí haber vivido con los existencialistas.
Pero ahí estoy, pionera de facebook. Sin decir casi nada, porque si dices lo que realmente piensas eres un bicho raro. Sólo juego Astro Gardens.
¿Cómo decir que la vida es hermosísima? El escenario, como dice Schopenhauer, es precioso, eso que ni qué. Pero la obra que ahí se desarrolla no.
Ayer volví a sentir un viento helado en mi corazón. Todas las mamás y algunos papás pensamos "A mí me trataron muy mal en esto o en lo otro, yo a mis hijos jamás se los haré". Nunca sabes por donde va a brincar la liebre. A mi mamá yo le reclamo unas cosas y a mí ayer me dijeron que fue tan miserable su vida porque no fue nunca a McAllen en primaria (entre otras muchas cosas que les hice de tortura medieval), que por eso no tendrá hijos. ¡Dios! se siente una tristeza que te exprime el alma. Quieres borrar tu vida, volver atrás, hasta los catorce y, efectivamente, no tener hijos. No sacar a seres de la nada para traerlos aquí porque definitivamente ese fuerte instinto maternal no es más que un fuerte egoísmo. "Quiero un hijo para ser feliz y para darle amor porque eso me hace feliz". Un poco la explicación de porqué Dios creó a la humanidad. Claro, estamos hechos a su imagen y semejanza.
No hacía mucho lloraba porque otro de mis hijos me hizo sentir lo mismo, mi amadísimo, mi admirado hijo. Pero ya también él sacó a un ser de la nada. Tratará de hacer las cosas de manera diferente y le reclamarán otras cosas cuando ese niño crezca. No hay manera. Condición humana.
El árbol de la foto me recuerda que el escenario, en efecto, es una belleza. Amo loa árboles.
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